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Mente y transporte, una evolución paralela (22-03-2007)

Por Zuberoa Marcos

Steven Mithen

Steven Mithen
Arqueólogo

Gilles Lipovetsky

Gilles Lipovetsky
Filósofo
 

Durante cientos de miles de años, el único medio de transporte de la humanidad fue sus piernas. Nuestro cerebro fue creciendo, desarrollamos un lenguaje y tecnología hasta llegar al coche climatizado, con equipo de audio y con GPS. Cuando los primeros homínidos emigraron de África, lo hicieron por necesidad. Cuando hoy salimos a dar una vuelta en coche, lo hacemos por placer.

¿Qué relación hay entre la manera en que nos transportamos y nuestra manera de ser? ¿Qué relación existe entre el desarrollo de la mente y el transporte? Para abordar estas cuestiones, hemos hablado con un arqueólogo -Steven Mithen- y con un filósofo -Gilles Lipovetsky- que analizan esta cuestión enfocando su pasado y presente.


Los entrevistados se presentan a sí mismos.

Zuberoa Marcos:
¿Cómo podemos explicar el transporte desde la perspectiva de la evolución de la humanidad?

Steven Mithen:
Durante la mayor parte de la evolución de la humanidad debemos nuestro medio de transporte básico a nuestros cuerpos: caminábamos a dos piernas y, tal vez, nadábamos un poco. Pero durante millones de años, antes de que ningún transporte fuera inventado, nuestros cuerpos se prepararon para inventar y conducir vehículos. Desarrollamos destrezas para mover independientemente nuestras piernas y doblar nuestros cuerpos y durante estos miles de años de evolución también desarrollamos cerebros más grandes, por lo que pudimos inventar nuevas tecnologías y medios de transporte. Todo ese largo período de evolución nos preadaptó para el presente mundo tecnológico, y especialmente para crear nuevos medios de transporte.

ZM:
¿Cuándo sintió la especie humana la necesidad de desplazarse?

SM:
Nuestros antepasados humanos evolucionaron en África hace unos tres millones de años. Hace unos dos millones de años emigraron fuera de África y durante ese tiempo las distancias de desplazamiento fueron mucho más largas. El porqué emigraron no lo sabemos. Podría haber sido por los períodos de cambio climático que causaron sequías en las tierras habitadas y necesitaron encontrar nuevos territorios. Durante unos cien mil años recorrieron distancias desde África hasta el sur-este de Asia. Es posible que durante ese tiempo se inventaran barcos o balsas para cruzar del continente a islas más pequeñas del rededor.

ZM:
¿Qué relación existe entre el desarrollo de la mente humana -una de sus áreas de investigación- y el transporte?

SM:
Durante gran parte del proceso de la evolución humana, los procesos de invención fueron muy lentos. La gente utilizó las mismas herramientas de piedra durante cientos de miles de años, pero después el cerebro humano se hizo más grande y la gente empezó a pensar de manera más creativa. Por ello encontramos en los archivos arqueológicos nuevos artefactos: la gente empezó a hacer collares de piedra par decorar sus cuerpos y a fabricar herramientas de hueso y de madera. Esta nueva vertiente de creatividad probablemente esté relacionada con la evolución del lenguaje porque, cuando empezamos a hablar los unos con los otros, seguramente se generaron nuevas ideas. El arte y el simbolismo aparecieron primero en África y después en el resto del mundo. Estas nuevas habilidades estuvieron ligadas a los cambios en la mente humana hace ciento de miles de años.

ZM:
Estos han sido los cambios en el pasado, pero ¿cómo ha influenciado el desarrollo del transporte en el mundo contemporáneo desde su punto de vista?

Gilles Lipovetsky:
Con el desarrollo de la sociedad consumista en masa después de la guerra, el coche ha representado claramente un factor considerable para las aspiraciones de la gente porque el coche no fue simplemente un medio de transporte sino que fue un medio de libertad. La gente pudo desplazarse y salir de donde estaban mucho más fácilmente que con los medios de transporte público. Así, rápidamente, el coche se convirtió en una muestra de clase social alta. Había mucha gente que se compraba coches mucho más caros de lo que se podían permitir. Al mismo tiempo, fue un factor que individualizó el comportamiento.

ZM:
¿Esto continúa siendo así?

GL:
Ha habido una transformación desde hace unos veinte años. En primer lugar, creo que el coche es menos un objeto de alta clase social como pudo serlo. Ahora las mujeres compran coches, cosa que antes no hacían, y para ellas es verdaderamente una herramienta útil. Para los hombres todavía puede suponer muestra de clase social alta pero ya no tanto.

ZM:
¿No es una paradoja que el coche contribuya cada vez más a la globalización mientras somos seres cada vez más individualistas?

GL:
No estoy seguro. El coche es un objeto globalizado porque son las grandes marcas mundiales las que hacen producir los coches. Pero el coche es un objeto que ha sido apropiado por los individuos. En primer lugar, el coche contribuye a la individualización porque nos permite gestionar nuestro tiempo personalmente: elegimos cuando nos vamos y volvemos cuando queremos. En segundo lugar, el coche ya no es una muestra de clase social como en los años 50 ó 60 sino que ahora hay un sentimiento de querer sentirse bien dentro del coche. La gente busca coches en los que se pueda escuchar la música con una buena calidad, se busca la climatización, busca poder observar el paisaje... Con los 4x4, la gente quiere tener, en cierto modo, la sensación de dominio sobre el lugar donde se encuentra. Esto es la marca de un nuevo individualismo.


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